«Me quiero ir a vivir al Valle de Arán».
Esta es una frase que se oye frecuentemente. Personas solas o en pareja que deciden dar un paso al frente, dejarlo todo atrás y lanzarse a la aventura de emprender una nueva etapa de su vida en las montañas aranesas. Sin embargo, para que el sueño sea sostenible, es vital conocer cómo funciona el mercado laboral en la zona.
Ofertas de empleo en el Valle de Arán
Si estás dando los primeros pasos, el momento ideal para empezar a enviar el currículum es de cara a la temporada de invierno, que es cuando estalla la mayor demanda de trabajo en los sectores de la hostelería, la restauración y el esquí.
El resto del año (a excepción de los meses fuertes de verano), el turismo masivo se reduce principalmente a fines de semana y festivos. Es cierto que desde el Conselh Generau d’Aran se está trabajando intensamente en promocionar un turismo desestacionalizado basado en la cultura, la gastronomía y la naturaleza, logrando hitos tan importantes como la acreditación Biosphere (primer destino de montaña en recibirla). Aun así, la época con mayor necesidad de puestos de trabajo concentrados sigue siendo el invierno.
Para postularse, la mayoría de empresas potentes de la zona como la propia estación de Baqueira Beret, grandes grupos hosteleros, hoteles y comercios locales, normalmente, disponen en sus páginas web de apartados específicos o correos de contacto para la recepción de currículums de empleo temporal.
Estabilidad a largo plazo y la importancia de los idiomas
Una vez instalado en el Valle, si tu idea de residir de forma permanente persiste, llegará el momento de diversificar y buscar empleo en otros sectores económicos para cubrir el resto del año. Dependiendo del perfil profesional de cada uno, pueden abrirse excelentes oportunidades laborales más allá de la nieve y los hoteles.
En este rincón del Pirineo, los idiomas siempre ayudan. Tu integración y tus opciones de empleo se multiplicarán notablemente si, además de dominar el castellano y el catalán, cuentas con competencias básicas o fluidas de francés (por la evidente cercanía con la frontera) e inglés.
